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Sin Título

  • junio 23rd, 2020

    Texto 1

    Derrick Jensen es uno de los filósofos medioambientalistas más reconocidos de la actualidad. Asociado al ecologismo radical, este intelectual, escritor y activista, es una de las voces más críticas de la sociedad contemporánea y su modelo capitalista de desarrollo. Entre sus libros se encuentran A Language Older Than words (2000), The Culture of Make Believe (2002) y Endgame (2006). En 2008 fue elegido por la revista Utne Readers, como uno de los “50 visionarios que hacen de tu mundo un lugar mejor”.

    -Derrick, ¿por qué debiéramos olvidarnos de las duchas cortas?

    Aproximadamente el 90% del uso del agua en la sociedad es utilizado por la agricultura y la industria. El 10% restante se divide en muchas otras actividades, como uso municipal y saneamiento, y de ello solo una muy pequeña parte es utilizada por los seres humanos. No tiene sentido enfocarse en el consumo personal. Ahora, quiero ser claro. No digo que no debiéramos vivir con sencillez. Yo mismo trato de ducharme corto y no gastar agua. Lo que digo es que si queremos hacer cambios para cuidar el medioambiente, la acción real está en otro lugar.

    -Un reciente estudio realizado en Chile por Jaramillo y Acevedo (2017)* estimó que del total de agua dulce que se utiliza en Chile, sólo el 2% corresponde a agua potable y saneamiento. Sabiendo esto, ¿por qué crees que los gobiernos, como el chileno, invitan a sus ciudadanos a tomar duchas más cortas?

    Lo hacen porque sirve para distraer a la gente de donde está el real foco. En 1980 fue la primera vez que los medios corporativos comenzaron a llamar a los seres humanos “consumidores”, en lugar de “ciudadanos”, y eso es una gran transformación, porque si logran hacerte creer que eres un consumidor tus opciones se reducen solo a comprar o no comprar. Pero la verdad es que los ciudadanos tenemos una amplia gama de tácticas de resistencia disponibles: podemos votar, no votar, protestar, postularnos a un cargo público, organizar, ejercer presión. Entonces, si nos comprendemos como consumidores, reducimos nuestras formas potenciales de acción y resistencia.

    Texto 2

    Tómese por ejemplo […] la tremenda vulnerabilidad de la naturaleza sometida a la intervención técnica del hombre, una vulnerabilidad que no se sospechaba antes de que se hiciese reconocible en los daños causados. Este descubrimiento, cuyo impacto dio lugar al concepto y a la incipiente ciencia de la investigación medioambiental (ecología), modifica el entero concepto de nosotros mismos como factores causales en el amplio sistema de las cosas. Esa vulnerabilidad pone de manifiesto, a través de
    los defectos, que la naturaleza de la acción humana ha cambiado de facto y que se le ha agregado un objeto de orden total mente nuevo, nada menos que la entera biosfera del planeta, de la que hemos de responder, ya que tenemos poder sobre ella […].
    Existe todavía un concepto de responsabilidad del todo diferente. […] Yo me siento responsable primariamente no por mi comportamiento y sus consecuencias, sino por la cosa que exige mi acción. La responsabilidad, por ejemplo, por el bienestar de otros no “examina” sólo los propósitos dados del acto en lo que respecta a su admisibilidad moral, sino que obliga a realizar actos que no tienen otro propósito que ese fin. […] Aquello “por lo” que soy responsable está fuera de mí, pero se halla en el campo de
    acción de mi poder, remitido a él o amenazado por él. Ello contrapone al poder su derecho a la existencia, partiendo de lo que es o puede ser, y, mediante la voluntad moral, lleva al poder a cumplir su deber. La
    cosa es cosa mía, porque el poder es mío y tiene una relación causal precisamente con esa cosa. En su derecho intrínseco, lo dependiente se convierte en lo que manda; y en su causalidad, lo poderoso se convierte en lo obligado. El poder se vuelve objetivamente responsable de lo que le ha sido encomendado de este modo y, en virtud de la toma del partido de su sentimiento de responsabilidad, queda comprometido afectivamente: en el sentimiento, lo vinculante encuentra su vinculación a la
    voluntad subjetiva. Pero la toma de partido del sentimiento tiene su primer origen no en la idea de responsabilidad en general, sino en la bondad propia y conocida de la cosa, bondad que afecta a la sensibilidad y que abochorna al puro egoísmo del poder. […] Por una parte, la demanda de la cosa en la falta de garantía de su existencia y, por otra, la conciencia moral del poder, en el débito de su causalidad, se conjuntan en el afirmativo sentimiento de responsabilidad del yo activo, que engloba ya siempre el
    ser de las cosas. Si a ello se agrega el amor, a la responsabilidad le da entonces alas la entrega de la persona, que aprende a temblar por la suerte de lo que es digno de ser y es amado.
    A esa especie de responsabilidad y de sentimientos de la responsabilidad […] es a la que nos referimos cuando hablamos de la ética, hoy necesaria, de la responsabilidad orientada al futuro

    (Hans Jonas, El principio de responsabilidad, Editorial Herder, Barcelona, 1995, trad. Andrés Sánchez, pp. 32-33; 163-164)

    Texto 3

    La ciudadanía ambiental, al mismo tiempo, implicaría la idea de que los deberes hacia el medioambiente se derivan de derechos ambientales, entendidos éstos como una cuestión de justicia natural, porque la
    ciudadanía siempre ha sido una cuestión de balance entre derechos y deberes. […] Por razones obvias, los ciudadanos del medioambiente tienen la responsabilidad de trabajar por una sociedad sostenible, y esto abarca todas las actividades que se pueden considerar como normales y consabidas en relación con una ajustada ciudadanía ambiental, entre las cuales están, obviamente, reciclar, reutilizar y conservar. Sin embargo, el asunto clave aquí es recordar que el ejercicio de la ciudadanía es una actividad que siempre conlleva públicas implicaciones y, por lo mismo, induce el reconocimiento de deberes para con los demás. Sobre todo desde un punto de vista ambiental, en el que hasta el más mínimo acto, por imperceptible o insignificante que nos parezca, tiene repercusiones e impacto público difíciles de dimensionar.

    (Raúl Villarroel, Ética del desarrollo, democracia deliberativa y ciudadanía ambiental. El desafío global de la sustentabilidad, Acta Bioethica, 19(2), 2013, pp. 193-194).

  • Introducción a la filosofía moral

    agosto 19th, 2019

    https://drive.google.com/file/d/0BycgesV3-0TkRTU0bXh4NGJvM2M/view?usp=sharing

    Actividad:

    Conteste las siguientes preguntas en una hoja aparte con su nombre y fecha.

    Sobre el primer caso, conteste las siguientes preguntas:

    1.- ¿De qué trataba el caso señalado?

    2.- Describa los argumentos que entraban en conflicto

    3.- ¿Qué argumentole parece mas convincente?

    4.- ¿Por qué esta discusión es una discusión Ética?

  • Epistemología

    abril 29th, 2019
  • Patrimonio hipotético

    marzo 25th, 2018

    Una de las máximas peculiaridades del edificio del Instituto Zambrano es que se encuentra, aún después de casi 120 años parado, incompleto. No sólo eso, sino que con el paso del tiempo (y especialmente los terremotos) nos queda un edificio que es muy distinto a lo que se planeó por el 1901.

    (más…)

  • POQ

    marzo 23rd, 2018
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